Una mujer curiosa, sensible y apasionado por el autoconocimiento.
Hace más de 20 años inicié mi camino crecimiento personal, buscando algo tan humano como necesario: sentido, calma mental y una libertad interior que naciera desde lo auténtico.
Mi recorrido incluyó introspección, terapias, psicología, meditación, yoga, respiración consciente y muchas otras prácticas que fueron despertando en mí una forma distinta de habitarme.
Con el tiempo integré lo que hoy es mi manera de vivir: respirar con presencia, escuchar el cuerpo, observar la mente sin luchar y cuidar mis emociones con ternura y responsabilidad.
De esa transformación nació Portal Prana, un espacio femenino creado para compartir lo que a mí me ayudó a sanar, conocerme, trascender miedos, incomodidades y crear una vida autentica, liviana y plena.
Mi propósito es acompañarte a recordar tu poder interno y a reconectar con esa paz suave y constante que ya vive en vos.
Porque lo que buscás no está afuera: está en tu respiración, en tu silencio y en la forma amorosa en que volvés a vos cada día.
Y si estás acá, es porque tu camino ya empezó.
Gracias por permitirme caminar un tramo con vos.
Te abrazo con el corazón abierto.
Mi enfoque es holístico, porque el bienestar no se construye solo con la mente, sino desde todo el Ser.
A lo largo de años de práctica, estudio y experiencia personal, he creado un método que une las herramientas que transformaron mi vida: meditación, respiración, movimiento consciente y autogestión emocional.
Es un camino de suavidad y presencia, que no exige perfección, sino escucha y compasión hacia vos misma.
Cada práctica está pensada para ayudarte a calmar la mente, habitar tu cuerpo y reconectar con tu energía femenina, encontrando así una manera más auténtica y liviana de vivir.
Mi misión es acompañarte a recordar tu poder interno, y compartirte, con amor y simplicidad, las mismas herramientas que me ayudaron a sanar, soltar, volver a mí y crear la vida que deseo.
Mi camino profesional y personal fue tomando forma a lo largo de muchas experiencias, pero hubo prácticas que, con el tiempo, se volvieron mi manera natural de habitar la vida: mover el cuerpo con conciencia, respirar para volver al presente, escuchar el silencio interno y observarme con honestidad y suavidad.
De ahí se nutre todo lo que soy hoy.
Fui recorriendo distintas formaciones que me ofrecieron lenguajes, marcos y herramientas para comprender mejor al ser humano. Estudié psicología social, psicología, realicé un máster en Terapia Cognitivo-Conductual, me certifiqué en Constelaciones Familiares, Biodecodificación Emocional, Breathwork, Yoga y otras terapias holísticas que enriquecieron mi mirada y comprensión del Ser.
Y hubo viajes que dejaron huellas profundas. En India, encontré una forma más sencilla de estar en mí: a través del yoga, la meditación y la respiración consciente, comprendí que el verdadero aprendizaje no siempre viene de saber más, sino de sentirme más.
Con los años descubrí que el camino interior no busca perfección, busca verdad. Cada desafío trae un mensaje, cada duda abre una puerta y cada paso, inclusive los que parecen tambalear, revela una parte de nuestra esencia.
Un maestro yogui:
“Disfrutá la aventura… nadie dijo que sería fácil.”
Hoy la siento como una invitación a caminar con el corazón abierto, a honrar lo que sana, a agradecer lo que sostiene… y a celebrar lo que florece.
Porque cuando dejamos de identificarnos con el mundo externo, con lo que tenemos o con lo que pensamos, solo queda lo más simple y lo más grande: ser felices en esa inmensa e infinita paz que siempre estuvo adentro.
Que este espacio te reciba así: con suavidad, alegría y la certeza de que tu propio viaje también puede ser una aventura hermosa.